lunes, 27 de agosto de 2007

OLGA OROZCO


Olga Orozco nació el 17 de marzo de 1920 en Toay, La Pampa. Olga adoptó como apellido literario el de su madre; su padre, siciliano de Capo
d' Orlando, se llamaba Carmelo Gugliotta; su madre era Cecilia Orozco, nacida en San Luis.
Del ambiente familiar y de los campos y bosques que explotaba su padre- guardaba entrañable memoria. Constituían el paraíso de la infancia. Sus primeros años transcurrieron entre aquella población y Buenos Aires. En 1928, la familia se trasladó a Bahía Blanca donde la niña se aficionó al mar. En 1936 se instaló en Buenos Aires y aquí se recibió de maestra. En la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires conoció a Daniel Devoto, a Eduardo Jorge Bosco y, más tarde, a Alberto Girri, poetas y amigos muy queridos. Pronto trabó amistad con Norah Lange y Oliverio Girondo, animadores de un círculo literario y festivo en el cual se vivía y se cultivaba el surrealismo. En 1940 integró el grupo que colaboraba en Canto, una de las revistas de la generación del 40. En esta época, Olga hacía comentarios sobre teatro clásico español y argentino en Radio Municipal en un ciclo destinado a ese tipo de obras. Formó parte de un grupo de radioteatro, se convierte así en actriz radial entre 1947 y 1954 con el personaje Mónica Videla. Trabajaba también en Radio Splendid en la compañía de Nidia Reynal y Héctor Coire.
En los 60 trabajaba como redactora en la revista Claudia.
-"Los poetas que tuvieron influencia sobre mi -señala- fueron San Juan de la Cruz, Rimbaud, Nerval, Baudelaire, Milosz, Rilke.-
Su primer libro, Desde lejos (1946), Las muertes (1952), Los juegos peligrosos (1962), La oscuridad es otro sol (1962), Museo salvaje (1974), Cantos a Berenice (1977), Mutaciones de la realidad (1979), La noche a la deriva (1984), En el revés del cielo (1987), Con esta boca, en este mundo (1994), espléndido conjunto de refinada calidad literaria.
En los 90 muere su esposo, el arquitecto Valerio Peluffo (estuvieron unidos durante veinticinco años). El 17 de noviembre de 1995 presenta en Toay y en su casa "También luz es un abismo".
El 28 de noviembre de 1998 recibe en Guadalajara el VIII Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo.
Falleció el 15 agosto de 1999 a los 79 años como consecuencia de una afección circulatoria, sus restos se encuentran en un cementerio privado de Pilar, provincia de Buenos Aires.


CABALGATA DEL TIEMPO


Inútil. Habrá de ser inútil, nuevamente,
suspender de la noche, sobre densas corrientes de follaje,
la imagen demorada de un porvenir que alienta en la memoria;
penetrar en el ocio de los días que fueron dibujando con terror y paciencia
la misma alucinada realidad que hoy contemplo,
ya casi en la mirada;
repetir todavía con una voz que siento pesar entre mis manos:
-Alguna vez estuve, quizás regrese aún, a orillas de la paz,
como una flor que mira correr su bello tiempo junto al brazo de un río.

Todo ha de ser en vano.
Manadas de caballos ascenderán bravías las pendientes de su infierno natal
y escucharé su paso acompasado, su trote, su galope salvaje,
atravesando siglos y siglos de penumbra,
de sumisas distancias que irremediablemente los conducen aquí.

Tal vez sería dulce reconquistar ahora una música antigua,
profunda y persistente como el eco de un grito entre los sueños,
sumirse bajo el verde sopor de las llanuras
o morir con la lluvia, tristemente,
entre ramos llorosos que sombrearan viejísimas paredes.

Imposible. Sólo un fragor inmenso de ruinas sobre ruinas.
Es el desesperado retornar de los tiempos que no fueron cumplidos
ni en gloria de la vida ni en verdad de la muerte.
Es la amarga plegaria que levantan los ángeles rebeldes
llamando a cada sitio donde pueda morar su dios irrecobrable.
Es el tropel continuo de sus lucientes potros enlutados
que asoman a las puertas de la noche la llamarada enorme de sus greñas,
que apagan con mortajas de vapor y de polvo toda muda tiniebla,
agitando sus colas como lacios crespones entre la tempestad.
La sangre arrepentida, sus heroicas desdichas.

Y nada queda en ti, corazón asediado:
apenas si un color, si un brillo mortecino,
si el sagrado mensaje que dejara la tierra entre tus muros,
se pierden, a lo lejos,
bajo un mismo compás idéntico y glorioso como la eternidad.

Olga Orozco

AUNQUE SE BORREN TODOS NUESTROS RASTROS...


Aunque se borren todos nuestros rastros igual que las bujías en el amanecer
y no puedas recordar hacia atrás, como la Reina Blanca, déjame en el aire la sonrisa.
Tal vez seas ahora tan inmensa como todos mis muertos
y cubras con tu piel noche tras noche la desbordada noche del adiós:
un ojo en Achernar, el otro en Sirio,
las orejas pegadas al muro ensordecedor de otros planetas,
tu inabarcable cuerpo sumergido en su hirviente ablución, en su Jordán de estrellas.
Tal vez sea imposible mi cabeza, ni un vacío mi voz,
algo menos que harapos de un idioma irrisorio mis palabras.
Pero déjame en el aire la sonrisa:
la leve vibración que azogue un trozo de este cristal de ausencia,
la pequeña vigilia tatuada en llama viva en un rincón,
una tierna señal que horade una por una las hojas de este duro calendario de nieve.
Déjame tu sonrisa a manera de perpetua guardiana, Berenice.

Olga Orozco

AQUÍ ESTÁN TUS RECUERDOS...



Aquí están tus recuerdos:
este leve polvillo de violetas
cayendo inútilmente sobre las olvidadas fechas;
tu nombre,
el persistente nombre que abandonó tu mano entre las piedras;
el árbol familiar, su rumor siempre verde contra el vidrio;
mi infancia, tan cercana,
en el mismo jardín donde la hierba canta todavía
y donde tantas veces tu cabeza reposaba de pronto junto a mí,
entre los matorrales de la sombra.

Todo siempre es igual.
Cuando otra vez llamamos como ahora en el lejano muro:
todo siempre es igual.
Aquí están tus dominios, pálido adolescente:
la húmeda llanura para tus pies furtivos,
la aspereza del cardo, la recordada escarcha del amanecer,
las antiguas leyendas,
la tierra en que nacimos con idéntica niebla sobre el llanto.

-¿Recuerdas la nevada? ¡Hace ya tanto tiempo!
¡Cómo han crecido desde entonces tus cabellos!
Sin embargo, llevas aún sus efímeras flores sobre el pecho
y tu frente se inclina bajo ese mismo cielo
tan deslumbrante y claro.

¿Por qué habrás de volver acompañado, como un dios a su mundo,
por algún paisaje que he querido?
¿Recuerdas todavía la nevada?

¡Qué sola estará hoy, detrás de las inútiles paredes,
tu morada de hierros y de flores!
Abandonada, su juventud que tiene la forma de tu cuerpo,
extrañará ahora tus silencios demasiado obstinados,
tu piel, tan desolada como un país al que sólo visitaran cenicientos pétalos
después de haber mirado pasar, ¡tanto tiempo!,
la paciencia inacabable de la hormiga entre sus solitarias ruinas.

Espera, espera, corazón mío:
no es el semblante frío de la temida nieve ni el del sueño reciente.
Otra vez, otra vez, corazón mío:
el roce inconfundible de la arena en la verja,
el grito de la abuela,
la misma soledad, la no mentida,
y este largo destino de mirarse las manos hasta envejecer.
Olga Orozco

jueves, 12 de julio de 2007

CHARLA DE LA COLEGA DIANA RODRIGUEZ

Tengo el placer de invitarlos a la charla gratuita de actualización para bibliotecarios y personal de bibliotecas. Su temática será "Biblioteca 2.0: nuevos conceptos y herramientas digitales a nuestro favor".
El evento será en el Centro CFI de Santa Rosa, calle Mansilla 1 (La Pampa) durante el mes de agosto, fecha exacta a confirmar.
Como el Centro tiene capacidad limitada, necesito vayan confirmando su intención de asistir a mi mail particular: noticiasmias2002@yahoo.com.ar
Muchas gracias. Un abrazo
Diana Rodríguez

lunes, 25 de junio de 2007

Julio Dominguez "El Bardino"


Nació en Algarrobo del Águila el 20 de diciembre de 1933. Artista popular desde su origen, formación y desde el modo que ha elegido para expresar y reelaborar la tradición poético-musical a la que pertenece. Por eso su obra tiene acentos regionales auténticos y un tono de dignidad y de valoración de esa misma región.
Como autodidacta ha realizado grandes esfuerzos para lograr un crecimiento intelectual propio y, sobre todo, la evolución poética que manifiesta su obra. Fue socio fundador de la Asociación Pampeana de Escritores y de Coarte, primera cooperativa pampeana de trabajo artístico.
Entre sus obras se destacan: "Tríptico para el Oeste", "Canto al Bardino", "Rastro Bardino", "A Orillas de Santa Rosa", "Comarca", en tanto que otros muchos poemas aguardan, aún inéditos. Su creación trasciende el rubro "poesía" para proyectarse en la música, en los medios de comunicación y en la escuela porque "La Chilquita" y "Milonga Baya" son como banderas identificatorias de un paisaje, de un canto y están ya en la savia que alimenta nuestra pampeanidad. Su última edición es "No tan cuentos. Cuentos y relatos de La Pampa" (2004).
Falleció el 11.02.2007.

Entre nosotros*

Me contaron de paisajes
que son toda una hermosura
de montañas y llanuras
con diferentes pelajes
gente con floridos trajes
que cantan que es un primor
mas yo que nací cantor
en los pagos de Cochengo
torpemente me entretengo
con tonos de mi menor.

Tanto me ha dado la vida
que tengo hasta cuerdas nuevas
como si esto poco fuera
caminos y algún amigo
a mi pago por testigo
que alguna vez le canté
un caballo pangaré
en trescientos de las clines
le corrí a Pascual Martínez
me dio puesta y le gané.

Ni que hablar de las jarillas
que en los fogones he quemado
y de los piches asados
de El Boitano a La Puntilla
recuerdo de las tropillas
y de piales pueta afuera.
Contar penas no quisiera
para eso están los llorones
a mi, con estas canciones
se me curan las bicheras.

Cuando el tiempo haya pasado
tal vez recuerde mi nombre
el más humilde de los hombres
lleve mis versos cantando
mientras me voy alejando
me parece que soy otro
que lo mata un refucilo
y vuelvo por un estilo
a quedarme aquí, entre nosotros.

*De Guitarra marca Tango, Fondo Editorial Pampeano, (C) 2005.

domingo, 24 de junio de 2007

Juan Carlos Bustriazo Ortiz



Juan Carlos Bustriazo Ortiz nació en Santa Rosa, alrededor del año 1929. Fue policía durante algo más de una década, profesión en la que recorrió la parte desértica de La Pampa. También fue linotipista en la época heroica de los diarios en La Pampa. Después se entregó por completo a la poesía y la vida bohemia. Tiene más de setenta libros (de los que hay publicados media docena) en los que se advierte la evolución de su lenguaje desde la expresión más simple en sus "Zambas para leer y cantar" hasta las mayores experiencias del lenguaje en "Libro del Gnempin". Cantidad de compositores han puesto música a sus obras

En "La tejedora puelche" hay un juego sutil al hablar de los colores relacionándolos con los tradicionales de las matras que son, a su vez, expresiones reflejadas en forma y color de las pinturas rupestres mágico-religiosas que aparecen en los aleros de Pampa y Patagonia

El Egipcio


Este Escriba-Sentado, silencioso, hechura de obsidiana y lapislázuli, con sus piernas cruzadas ritualmente, escribe en su demótico profundo los acontecimientos de su Amor, de su Dolor talla tallando primorosamente los dolidos aconteceres de su Cuerpo y de su Alma.

Este Escriba-Sentado,

esta vez escribe para

Sí. Ha huido brevemente/ a un jardincillo conocido,

lejos del Faraón. De los ojos duros

y divinos del Faraón ha escapado unos

minutos, junto a las flores

de Palacio. Mariposas lo tocan en

sus sienes, en su cabeza bullidosa.

¿Quién vendrá a visitarlo?

¿Quiénes se allegarán a

sorprenderlo en su/ demótico profundo...

¡Silencio!

El Escriba-Sentado es Orotep, el

poeta.

(de Ciclo lila, 1984, inédito.)

ESTILO N° 8 A LA CALANDRIA

A Margarita Monges, poeta

En un paisaje de adobes
y de piedras solitarias,
debajo de cielo puelche
una calandria cantaba

(En el corazón tenía
una guitarra hechizada.)

Cuántas cosas le salían
de su sangre enamorada:
todo el canto de la tierra
le cabía en la garganta

(Que dios remoto y silvestre
le regaló tanta magia?)


Era el triste de los yuyos,
la huella de las aguadas,
era el estilo del viento,
la milonga de las bardas.

(Porque mil pájaros sabios
era la sola calandria.)


Una vez regresó el río
con pifulcas desbordadas,
y sus viejas sinfonías
me repitió la calandria.

(Era una niña de cobre
con un cacharro de lágrimas.)


Dónde andará con su canto?
De quién serán sus tonadas?
Con esta música vuelve,
pero mi voz no la alcanza.

(Se me ha vuelto la calandria
una guitarra con alas!)


Musicalizada por Délfor Sombra

LA TEJEDORA PUELCHE


Aquí viene llegando
la tejedora puelche,
la que tejía sus matras
lo mismo que su suerte.

Venía siempre al pueblo
en busca de la gente,
saliendo de la tarde
como una chilca verde.

Llegaba despacito,
subiendo desde el este,
allá, donde el río seco
se junta con la muerte.

Chamal rojizo y verde,
color que trae la suerte.
¡Ay, tejedora puelche!
tu sombra siempre vuelve.

Hoy suben de la tierra
tus raíces silvestres,
los vivos colorinches
de tus lanas alegres.

Loco el viento de junio
castiga, pardo y fuerte,
con tus matras yo tengo
la sola patria puelche.

Y aquí te dejo viva
memoria del Oeste,
derramada en mi canto
como un río ferviente.

Chamal rojizo y verde,
color que trae la suerte.
¡Ay, tejedora puelche!
tu sombra siempre vuelve.

sábado, 23 de junio de 2007

Guillermo José Herzel


Guillermo José Herzel: nació en Guatraché (LP), el 24 de marzo de 1943. Allí cursó sus estudios primarios, en la Escuela Nº 60. Hizo el secundario en el Colegio Don Bosco y la Escuela de Comercio de Bahía Blanca.

Actualmente es comerciante y un joven docente jubilado en la Enseñanza Media en su pueblo natal.

Es miembro de la Asociación Pampeana de Escritores, de la que fue presidente en los años 1993 y 1994.

Ha publicado el libro de poemas “Nosotros” y uno de homenaje y de recuerdos de Guatraché titulado “En el nombre de los padres”. Actualmente esta por publicar una nueva obra.

Guillermo es una ferviente prueba del poder de la poesía como nutriente de la libertad, los sueños y la necesidad de luchar por un merecido mundo mejor para todos.

viernes, 22 de junio de 2007

EL COLECTIVO

El colectivo recorría la pequeña ciudad.

De orilla a centro, de centro a orilla, cada día.

Era testigo de precios que suben.

De amores imposibles

de odios que no cicatrizan.

De saludes que se dañan

y hospitales que no anochecen.

Refugio de sueños

y excusa para los que se quedaron sin regreso.

Ese día se había vuelto un rodante albergue de mudos.

Todo era silencio, chofer, pasajeros...

Todo menos la radio que con voz de trueno

anunciaba con horror entre los dientes,

la decisión apocalíptica de los déspotas.

En el vano de la puerta viajaba el uniformado.

Portavoz de la infamia,

miró a cada uno

con ojos de verdugo

Como queriendo confirmar en las miradas

la clara señal del espanto.

Después, para bajar, hizo parar el colectivo.

El colectivero apagó la radio

y lo despidió con una prolongada puteada.

No había terminado la tarea

cuando cruzó el auto

que hacía flamear una inmensa bandera.

Abandonando el volante

sacó buena parte de su cuerpazo por la ventana

y gritó:

"Idiota, hasta ayer nos mataban

y ahora te vas con ellos..."

Ese hombre, agreste, interpretaba con finura

este país que somos...

Era el mediodía del 2 de abril de 1982

lunes 2 de abril de 2007 (veinticinco años después)

UNA GUITARRA


E

n la casa hay una guitarra.

Una guitarra antigua y lastimada.

Ha cantado siempre en armonía con los sueños.

Hasta imaginó, alguna vez, una canción

por Nicaragua.

Los amigos con ella se han confesado.

Los hijos, a quienes aun reclama

cuando acontecen catástrofes o milagros.

Y sigue estando la guitarra.

Extraña aquellas manos de su infancia

que sobre ella soñaron.

En mis oídos truena su reproche:

¡América intenta otra vez

recuperar a Potosí desde el espanto!

Tengo seis lágrimas,

me dice,

que se secaron una tarde en “Valle Grande”

Tengo seis lágrimas y un ojo

y esta luz que crece en el socavón de mi caja.

Tengo seis lágrimas y un ojo.

Miro a Santa Clara, a La Paz, a Cochabamba

y comienzo a imaginar otra canción

para celebrar la victoria

de todo el Sur del río Bravo

MUERTE DE BELGRANO

Nadie tendrá paz: Ni Castelli que muere durante el juicio,

ni el propio San Martín, que combate en Chile. Belgrano

muere en la pobreza y el olvido el mismo día de caos

en que Buenos Aires cambia tres gobernadores.

Osvaldo Soriano "Cuentos de los años felices"

Para Mario Figueroa


El reloj...

Debajo de la almohada...

Para usted, doctor,

aliviador de mis males,

calmante y consuelo de mi martirio.

Este hombre abandonado,

sigue escuchando el cañón,

el llamado de la sangre derramada.

Todo lo que tengo,

para usted,

que me acercó tan tiernamente

al país de la muerte.

Este abogadito hecho soldado

sueña todavía lo que el pueblo sueña,

aun en la escasez de la derrota.

Por usted, doctor, es menos triste la batalla

sobre este campo de algodones,

bajo este cielo de borrasca.

Este guerrero traicionado,

emparentado a la miseria

de los que niegan el abrazo,

va a capitular su último combate

Le falta ese sol que usted merece.

No lo tiene este generalito

en la oscuridad de su fracaso.

Este fabricante de sueños y estandartes

arma su coraje ante la última contienda.

Rendirse será menos sombrío

por usted, cántaro de agua fresca,

piedad, sombra de los nogales,

misericordia, entrega...

El reloj, doctor...

Debajo de la almohada... (2006)