(Para Valeria)
Sometida por la moda.
Confinada entre cristales.
Víctima de humores y de horrores.
Acorralada en un laberinto de precios.
Desamparada de la gran ciudad.
La pobre mariposa cumplía
la condena de morir adentro,
como los niños que mueren
más allá de los cristales,
soñando las vidrieras.
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